La brucelosis es una
enfermedad contagiosa del ganado que tiene importantes consecuencias
económicas. La causan diversas
bacterias de la familia Brucella, cada una de las cuales tiende a infectar a
una especie animal específica, aunque la mayoría de ellas también son capaces
de infectar a otras especies animales.
La brucelosis afecta
a los bovinos, porcinos, ovinos, caprinos, equinos, camélidos y perros.
También puede
infectar a otros rumiantes, algunos mamíferos marinos y al ser humano. La
enfermedad en los animales se caracteriza por la existencia de abortos o falta de
reproducción. Aunque los animales suelen recuperarse, y después del primer
aborto son capaces de procrear, ellos pueden continuar excretando bacterias.
Las brucelosis del
ganado bovino (B. abortus), ovino y caprino (B. melitensis) y de los porcinos
(B. suis) son enfermedades que fi guran en el Código Sanitario para los Animales
Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y deben ser
notifi cadas de manera obligatoria a la OIE (Código Sanitario para los Animales
Terrestres).
¿Dónde
existe la enfermedad?
Los mayores niveles
de incidencia se sitúan en Oriente Medio, la región Mediterránea, el África subsahariana,
China, India, Perú y México.
Actualmente, el
crecimiento más agudo en número de casos se está registrando en países de Asia
Central y Sudoriental.
Se cree que varios
países de Europa Occidental y del Norte, así como Canadá, Japón, Australia y Nueva
Zelanda, están libres del agente infeccioso.
¿Cómo
se transmite y propaga la brucelosis?
Por regla general, la
brucelosis se transmite cuando un animal enfermo aborta pare .. En los líquidos
del parto de ese animal habrá una gran cantidad de bacterias, que pueden
sobrevivir varios meses en el medio externo, especialmente en condiciones frías
y húmedas, y siguen siendo infecciosas para otros animales, que se contagiarán
al ingerirlas. Las bacterias también
colonizan las ubres y
contaminan la leche.
La brucelosis también
puede transmitirse a animales y personas a través de heridas en la piel o de
las mucosas.
La brucelosis es una
enfermedad importante en la fauna salvaje, afectando al cerdo salvaje, el bisonte,
el alce y la liebre europea. La presencia de un reservorio en la fauna salvaje
complica la lucha por erradicar la enfermedad.
También se han
detectado brucelas en mamíferos marinos.
¿Qué
riesgos implica para la salud pública?
La brucelosis es una
zoonosis extremadamente infecciosa para el ser humano, causante de una dolencia
llamada a menudo fiebre ondulante o fiebre de Malta, pues fue descrita por
primera vez en Malta en el decenio de 1850.
El ser humano
presenta síntomas tales como fiebre intermitente o irregular, cefalea,
debilidad, sudor abundante, escalofríos, pérdida de peso y dolor general.
También puede producirse la infección de órganos como el hígado o el bazo.
Los veterinarios,
granjeros y empleados de matadero están expuestos a la infección cuando manipulan
animales infectados o bien fetos o placentas tras un aborto.
La brucelosis es una
de las infecciones que más fácilmente se transmite en laboratorio, por lo que
al manipular cultivos o muestras con gran número de bacterias, como el material
resultante de un aborto, conviene observar estrictas medidas de seguridad. Las
personas también pueden contagiarse al consumir leche no pasteurizada
procedente de animales infectados.
¿Cuáles
son los signos clínicos de la enfermedad?
Suele tratarse de una
enfermedad leve, y la hembra infectada muestra pocos signos clínicos hasta que aborta.
A veces se observa inflamación testicular en los machos, y ocasionalmente la
bacteria se instala en las articulaciones, donde provoca artritis. En los
equinos causa una afección denominada cruz fistulosa, que provoca inflamación
del cuello o el lomo. Las yeguas preñadas pueden abortar, o parir un potrillo
débil y vulnerable.
La importancia de la
brucelosis radica en que reduce sobremanera el rendimiento reproductivo, debido
a casos de aborto, infertilidad, retención placentaria, mortalidad neonatal o
debilidad de la progenie. Todo ello se traduce en pérdidas económicas considerables
para los productores de ganado lechero, ovejas, cabras o cerdos.
¿Cómo
se diagnostica la enfermedad?
Aunque cabe sospechar
la presencia de brucelosis en caso de signos clínicos como abortos, la confirmación
exige pruebas serológicas, seguidas de las pruebas de laboratorio prescritas
para aislar e identificar a la bacteria, conforme a las normas sobre métodos y
valores umbral de diagnóstico que figuran en Manual de Normas para las Pruebas de
Diagnóstico y las Vacunas para Animales Terrestres de la OIE.
¿Cómo
prevenir o controlar esta enfermedad?
La vigilancia con fines
de detección puede pasar por la realización sistemática de pruebas serológicas
y de análisis de la leche, con técnicas como la prueba del anillo en leche.
Estas medidas de vigilancia pueden resultar de gran ayuda en las campañas para
eliminar la enfermedad. También se practican análisis de animales concretos con
fines de comercio o de lucha contra la enfermedad. En las zonas donde la
brucelosis es endémica suele utilizarse la vacunación para reducir la
incidencia de la infección. Existen varias vacunas con virus vivos modificados.
En el citado Manual de normas de la OIE se ofrecen instrucciones detalladas
sobre la elaboración de vacunas. Cuando se está cerca de lograr la eliminación de
la enfermedad es preciso aplicar un programa de pruebas diagnósticas y sacrificios
sanitarios para erradicarla por completo. La mejor manera de prevenir la
brucelosis humana es luchar contra la infección en los animales. La
pasteurización de la leche de animales infectados fue en su día muy importante
para reducir los niveles de infección en las personas.
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