¿Qué
es la peste de pequeños rumiantes?
La peste de pequeños
rumiantes (PPR) es una enfermedad vírica de los caprinos y ovinos caracterizada
por fiebre, llagas en la boca, diarrea, neumonía y a menudo la muerte.
Es causada por un
morbilivirus de la familia paramyxoviridae, que está relacionado con la peste
bovina, el sarampión y el moquillo canino. La enfermedad afecta usualmente a
caprinos y ovinos, aunque se han infectado de forma experimental bovinos y
varios rumiantes silvestres.
Un brote en un
zoológico de los Emiratos Árabes Unidos en 1987 afectó a gacelas, íbices o
cabras salvajes de los Alpes (Capra ibex) y órices (Oryx gacella), siendo la
primera vez que la enfermedad afectaba a otras especies aparte de ovinos y
caprinos.
La PPR está incluida
en la lista de enfermedades del Código Sanitario para los Animales Terrestres
de la OIE, y es de declaración obligatoria a la OIE.
Peste de los pequeños
rumiantes.
¿Dónde
se encuentra la enfermedad?
La enfermedad
apareció por primera vez en África occidental, en la década de 1940. Desde entonces,
se ha extendido hacia el norte y hacia el este a través de África, Cercano
Oriente y Oriente Medio y ha llegado hasta el sur y el este de Asia. China
notificó el primer caso en 2007 y la enfermedad llegó a territorio europeo en
2016, con un brote notificado por Georgia a la OIE.
¿Cómo
se transmite y propaga la enfermedad?
El virus está
presente en las lágrimas, saliva, secreciones nasales y expectoraciones, así
como en las heces de los animales infectados. Por tanto, la enfermedad se puede
transmitir por contacto cercano entre animales, especialmente por la inhalación
de las gotitas liberadas en el aire por los estornudos y toses de los animales infectados.
Los abrevaderos, comederos y camas de paja también pueden contaminarse con secreciones
y convertirse en fuentes adicionales de infección, aunque el virus no sobrevive
durante mucho tiempo fuera del organismo del animal hospedador.
Dado que los animales
excreta el virus antes de mostrar signos clínicos, la enfermedad puede propagarse
mediante los desplazamientos de animales infectados.
¿Cuáles
son los signos clínicos?
Tras un periodo de
incubación de 3 a 6 días, aparece una fiebre repentina, depresión grave,
pérdida del apetito y secreción nasal transparente. La secreción nasal se
vuelve más espesa y amarilla, con frecuencia es tan profusa que forma una
costra que bloquea las fosas nasales causando dificultad respiratoria. Los ojos
también pueden infectarse, con el resultado de que los párpados se pegan debido
a las secreciones.
Puede haber
inflamación de las mucosas bucales con formación de úlceras en las encías
inferiores, la almohadilla dental, el paladar duro, y la lengua.
Algunos animales
presentan diarrea profusa, con la consecuente deshidratación y pérdida de peso.
La neumonía es común
en las fases ulteriores. Los animales preñados pueden abortar. El pronóstico de
la peste de los pequeños rumiantes es reservado y la muerte puede producirse
entre cinco y diez días después de aparecer la fiebre.
La infección afecta
más seriamente a los animales jóvenes, y a los caprinos más que a los ovinos.
En su forma más grave
(hiperaguda) los animales son hallados muertos. No obstante, la enfermedad puede
ser leve o inaparente y circular en un país causando poco o ningún efecto
mientras no haya una exposición de caprinos y ovinos sensibles.
¿Cómo
se diagnostica la enfermedad?
Puede sospecharse la
enfermedad cuando hay fiebre repentina, descargas nasales y diarrea en ovinos y
caprinos, mientras que los bovinos no están afectados. Dado que la enfermedad
es similar a muchas enfermedades comunes, como la fiebre aftosa y la lengua
azul, es importante la confirmación de laboratorio. La identificación del virus
o las pruebas serológicas se efectuarán de conformidad con el Manual de las
Pruebas de Diagnóstico y de las Vacunas para los Animales terrestres de la OIE.
¿Qué
se ha hecho para prevenir o controlar la enfermedad a nivel internacional y
local?
La peste de pequeños
rumiantes es una de las seis enfermedades para las cuales la OIE reconoce el estatus
libre de enfermedad y valida el programa nacional de control oficial. En 2016,
la OIE reconoció a 53 Países Miembros y una zona como libres de PPR.
La OIE y la
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
han desarrollado conjuntamente la Estrategia mundial para el control y la
erradicación de la peste de pequeños rumiantes. Esta estrategia fue aprobada por
los países que asistieron a la Conferencia internacional para el control y la
erradicación de la peste de los pequeños rumiantes, que se celebró en Abiyán
(Côte d’Ivoire) en 2015, y confirmada por la adopción de la Resolución N.°25
durante la 84.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados de la OIE.
La estrategia prevé la erradicación mundial de la PRR para 2030.
Cuando la enfermedad
aparece por primera vez en una zona, se aplican medidas de control estándar como
cuarentena, control de desplazamientos, sacrificio sanitario, limpieza y
desinfección. El virus se inactiva con la mayor parte de desinfectantes.
Las vacunas eficaces
contra la PPR están disponibles y se utilizan cuando la enfermedad se
establece.
La vacuna proporciona
una buena inmunidad.
Debido a la relación
entre el virus PPR y el virus de la peste bovina, éste fue utilizado
anteriormente como vacuna para controlar la PPR. Sin embargo, dado que la peste
bovina fue erradicada en 2011, esta práctica ya no se permite. Actualmente solo
se utilizan vacunas específicas contra la PPR.
¿Qué
riesgos entraña para la salud pública?
El virus de la peste
de los pequeños rumiantes no afecta al ser humano.
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