Artista musical

martes, 21 de febrero de 2017

PRINCIPALES ENFERMEDADES EN LOS PERROS

Leptospirosis.

(Tos, dolor muscular, vómitos, problemas respiratorios, fiebre).

Éstos son algunos de los síntomas de esta enfermedad bacteriana. Se contrae cuando os animales se bañan en charcos o ríos donde las ratas han orinado.

Tratamiento:

Prevenir la enfermedad vacunando a nuestra mascota.


Brucelosis.

(Inflamación testicular, abortos, esterilidad).

En los machos se produce esterilidad e inflamación testicular, en las hembras gestantes se producen abortos. Es una enfermedad bacteriana que se manifiesta en los perros por contagio de vía venérea y por ingesta de residuos infecciosos.

Tratamiento:

Se suelen dar antibióticos, consultar con el médico veterinario.



Mastitis.

(Inflamación, glándulas, mamas).

Inflamación de las glándulas mamarias de las perras. Normalmente es de origen infeccioso. La mastitis post destete (o post parto en el caso de muerte de toda la camada) es un proceso frecuente, relacionado con el éstasis de leche y la falta de succión repentina, ya sea por falta de la camada o bien por separación total de la misma.

Tratamiento:

Mantener el lugar limpio y desinfectado.

Consultar con el médico veterinario.



Moquillo.

(Vómitos, diarrea, tos, lágrimas).

En un comienzo hay tos, luego el animal moquea y lagrimea. Puede llegar a tener neumonía, vómitos y diarrea.

Tratamiento:

Es una enfermedad contagiosa, mortal, pero a veces la infección puede combatirse con antibióticos. Vacunar durante toda la vida a nuestra mascota para prevenir esta enfermedad. Consultar a su médico veterinario.


Parvovirosis.

(Vómitos, diarrea, hemorragias).

Produce vómitos, diarrea y algunas veces, hemorragias. El animal infectado trasmite el virus a través de las heces. Este virus permanece activo sobre la tierra por mucho tiempo.

Tratamiento:

Prevenir esta enfermedad vacunando periódicamente. Se suministra suero para evitar la deshidratación.



La Toxoplasmosis.

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por un protozoo parásito que se llama Toxoplasma gondii, un parásito intracelular obligado. La toxoplasmosis puede causar infecciones leves y asintomáticas, así como infecciones mortales que afectan mayormente al feto, ocasionando la llamada toxoplasmosis congénita. También puede revestir gravedad cuando afecta a recién nacidos, ancianos y personas vulnerables por su condición de déficit de inmunidad. La enfermedad es considerada una zoonosis, lo que significa que se transmite habitualmente desde los animales a los seres humanos a través de diferentes vías de contagio, siendo los hospedadores definitivos el gato y otras 6 especies de felinos.

Las medidas de prevención son particularmente importantes en las mujeres embarazadas y consisten en normas generales de higiene para evitar la transmisión por alimentos o agua contaminada, no consumir carne cruda o poco cocinada y evitar contacto con heces de gato.

Consulte con su médico veterinario.



Coronavirus.

Una infección por coronavirus canino (CCV) es una enfermedad intestinal sumamente contagiosa que puede ser encontrada en perros en todo el mundo. Este virus en particular es específico de los perros, tanto salvajes como doméstico. El coronavirus se reproduce dentro del intestino delgado y es limitado a las dos terceras partes superiores del intestino delgado y los nódulos linfáticos locales.

Síntomas y Tipos.

Los síntomas de una infección CCV varían. En perros adultos, la mayoría de las infecciones no mostrarán síntomas. A veces, puede ocurrir un sólo indicio de vómitos y unos días de diarrea explosiva (líquida, amarilla, verde o naranja). La fiebre generalmente es muy rara, mientras que la anorexia y la depresión son más comunes. Ocasionalmente, un perro infectado también puede experimentar algunos leves problemas respiratorios. Los cachorros pueden presentar diarrea prolongada y deshidratación, y son los que más peligro tienen de desarrollar complicaciones serias con este virus. La enteritis severa (inflamación del intestino delgado) en cachorros causará ocasionalmente la muerte.

Tratamiento:

Los cachorros que han sido expuestos a esta infección y estén mostrando los síntomas necesitarán un cuidado más cauteloso. Lo que parece ser una pequeña cantidad de diarrea y vómitos pueden conducir a una condición fatal para un indefenso cachorro. La mayoría de los perros adultos se repondrán de una infección CCV solos y sin la necesidad de medicación. En algunos casos, la diarrea puede seguir por hasta 12 días, y las heces blandas durante algunas semanas. Si la infección realmente causa inflamación del intestino delgado (enteritis), problemas respiratorios, o envenenamiento de la sangre (septicemia), se puede tener que prescribir antibióticos. Si la diarrea severa y la deshidratación ocurren como consecuencia de la infección, pueden tener que dar al perro fluido suplementario y tratamiento de electrolito. Una vez que el perro se ha recuperado de la infección, por lo general no habrá ninguna necesidad de seguir supervisándolo. Pero, tenga presente que todavía pueden haber remanentes del virus que permanecen en el excremento de su perro, poniendo potencialmente en peligro a otros perros.
Consulte con su médico veterinario.



Epilepsia.

Cuando hablamos de ataque epileptiforme, nos referimos al resultado de una descarga excesiva de un foco de neuronas de la corteza cerebral. Si el ataque es generalizado, se presenta pérdida de consciencia, convulsiones, pedaleo, postración, signos motores generalizados… También son comunes signos de hiperactividad del sistema autónomo: dilatación pupilar, salivación, micción, defecación… Pero cuando hablamos de epilepsia, nos referimos a una enfermedad hereditaria que cursa con convulsiones y no está producida por ninguna causa adicional (hipocalcemia, síncope, problemas motores, enfermedades metabólicas (encefalopatía hepática, fallo renal), tóxicos…

¿Por qué se produce la epilepsia en perros?.

El ataque epiléptico puede estar desencadenado por cambios en la actividad de las neuronas, de los neurotransmisores o por estímulos ambientales como ruidos, emociones visuales, fenómenos atmosféricos (tormentas), etc.

Tratamiento de la epilepsia en perros.

Los objetivos del tratamiento son los siguientes:

1.- Disminuir la intensidad y frecuencia de aparición de las convulsiones.
2.- Disminuir las complicaciones consecutivas a los ataques.
3.- Aumentar el período de tiempo entre un ataque y el siguiente.

Consulte con su médico veterinario.



Piómetra.

(Vómitos, diarrea, fiebre, falta de apetito, mucha orina, mucha sed, dificultad en el movimiento).

Acumulación de pus en la cavidad uterina. En casos graves puede llevar al animal a la muerte como consecuencia de las toxinas liberadas en sangre. Al ser una enfermedad de altísimo riesgo para las hembras el animal debe ser tratado a tiempo.

Tratamiento:

Según el caso se recomienda la esterilización del animal. Consulte con su médico veterinario.



Pododermatitis.

(Cojera, dolor al caminar, pus, infección, sangre, llagas, grietas).

Es provocada por parásitos como el de las sarnas. Las causa son la excesiva humedad los desinfectantes que se usan normalmente en el hogar, como por ejemplo el detergente.

Tratamiento:

Lavar con agua y jabón neutro, secar bien el área. Llevar al médico veterinario lo antes posible.



Sarna Demodécica.

(Inflamación, caída del pelo, enrojecimiento y picazón).

Esta enfermedad es producida por el ácaro demódex-canis. No es contagiosa para el ser humano como otros tipos de sarna, pero es rebelde y si no se la detecta, se extiende por todo el cuerpo.

Tratamiento:

Consultar con el médico veterinario y no interrumpir el tratamiento que dura 20 días y según el caso puede incluir, por ejemplo topicaciones locales.



Sana Sarcóptica.

(Inflamación, caída del pelo, enrojecimiento y picazón).

Es causada por el sarcoptes scabiei. Es específico en los perros, pero a veces afecta al hombre.

Tratamiento:

Es muy importante además de tratar al animal con baños, desinfectar lugares donde los animales hayan estado. El médico veterinario tratará cada caso en particular.


Tos de las Perreras.

(Tos seca, conjuntivitis, secreciones nasales).

La tos de las perreras es un traqueobronquitis (inflamación de vías respiratorias) de origen infeccioso producida por agentes bacterianos (Bordetela bronquiséptica) y víricos (parainfluenza, reovirus, adenovirus y excepcionalmente el virus del moquillo). Esta enfermedad se caracteriza por producir una tos seca muy molesta tanto para el animal como para los propietarios que frecuentemente la describen como “que el perro quiere echar algo que tiene en la garganta”. Aunque esta enfermedad se puede presentar en animales aislados, es más frecuente en comunidades (residencias caninas, centros de adiestramiento, criaderos, etc.).

Contagio.

El contagio tiene lugar por contacto directo y por vía aerógena a través de las microgotas producidas en los accesos de tos o estornudos. La falta de ventilación, la exposición a aerosoles, el frío, el stress y otros factores ambientales pueden ser predisponentes ya que todos ellos pueden deteriorar la barrera mucociliar que sirve de defensa al sistema respiratorio.

Tratamiento:

A pesar de todo no se trata de una enfermedad grave y de hecho los animales no suelen estar deprimidos, por tanto muchos de ellos curan solos sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, en muchos otros casos, es necesario hacer un tratamiento antibiótico y dar antiinflamatorios durante los primeros días. Si en 7 días no se observa mejoría, sobre todo en cachorros, se deberán realizar pruebas adicionales para evitar que el proceso se agrave.

Aunque se trata, como ya se ha dicho anteriormente, de un proceso leve conviene prevenir su aparición eliminando los factores de riesgo y aplicando vacunas, sobre todo en colectividades. El plan de vacunación se iniciará a los 60 días de vida del animal y se continuará de forma anual.



Urolitiasis.

(Pérdida del apetito, dolor, vómitos, infección vejiga, orina lechosa, orina feo olor y pérdida de apetito).

Se observan cálculos en el tracto urinario. La enfermedad recibe muchos nombres tales como cistitis, uretritis, cálculos urinarios, piedras en la vejiga o piedras renales. Las piedras bloquean totalmente el flujo y el orinar resulta doloroso. Orina con poca frecuencia puede contribuir a la formación de cálculos. Muchas veces el problema se relaciona con la alimentación, pues demasiada proteína puede contribuir a la aparición de cálculos.

Tratamiento:

En casos extremos se resuelve quirúrgicamente. También se suele administrar una dieta con cantidades reducidas de ciertos minerales y proteínas. Si hay infección se suministran antibióticos. Consultar con el médico veterinario.



Conjuntivitis.

(Enrojecimiento lagrimeo y picazón).

La conjuntivitis es una inflamación de la conjuntiva, es decir de la membrana mucosa que cubre la cara interna del párpado superior e inferior. Los síntomas dados pueden ser signos de otras patologías más graves como, “glaucoma “, por lo tanto aunque nuestra mascota tenga enrojecimiento ocular puede ser conjuntivitis u otra enfermedad, que si no se trata puede llegar a poner en peligro la visión del animal.

Tratamiento:

Como prevención mantener limpio el ojo con suero fisiológico, y llevarlo al oftalmólogo. Consultar con el médico veterinario. La rabia canina es una enfermedad presente en todos los continentes y es causada por un virus de la familia Rhabdoviridae. Aunque todos los mamíferos pueden ser infectados con el virus de la rabia, los perros son los transmisores principales de la enfermedad en el mundo.

Los únicos lugares del mundo en que no existe el virus de la rabia son Australia, las islas británicas y la Antártica. Aparte de estos lugares, el virus de la rabia existe en cualquier otro lugar del mundo. Esta enfermedad es mortal y puede afectar al ser humano. Por eso, todos los países toman medidas para prevenirla, contenerla y tratar de eliminarla.



La Rabia.

La rabia canina se transmite a través de la saliva de un animal contaminado. Normalmente esto ocurre mediante una mordida, pero se han documentado algunos casos en que el virus de la rabia ha sido transmitido en partículas de aerosol flotando en el aire. Estos casos, sin embargo, son extraños y solamente han ocurrido en cuevas donde habitaban muchos murciélagos infectados. El portador más común de rabia en todo el mundo es el perro, pero cualquier mamífero puede serlo. En ciertos lugares, los gatos son portadores más frecuentes que los perros.

Los animales silvestres también pueden ser portadores del virus de la rabia y, como tales, pueden transmitirla a los animales domésticos o al hombre. Los murciélagos, mapaches, zorrillos y zorros son portadores comunes del virus de la rabia. Se sabe que el virus de la rabia no dura mucho fuera de un cuerpo con vida. Se ha reportado que puede permanecer activo en carcasas de animales hasta 24 horas, pero no más.

Síntomas y diagnóstico de la rabia canina.

El virus de la rabia tiene diferentes tiempos de incubación en diferentes especies y produce tres fases de síntomas característicos, aunque no siempre se presentan todas las fases. Si bien todos los mamíferos son susceptibles a la rabia, se sabe que los zorrillos pueden ser portadores asintomáticos en algunos casos.

Los síntomas de rabia en perros suelen aparecer entre tres y ocho semanas después del contagio. Sin embargo, se han reportado casos de incubación más largos, de hasta seis meses. En los humanos, los síntomas suelen aparecer entre tres y seis semanas después de la infección, pero también se han reportado casos de incubación más larga.

Las fases características de la rabia son:

 Fase Prodrómica. Se caracteriza por conductas aprehensivas, nerviosismo, ansiedad y aislamiento voluntario del perro. También se produce fiebre. La conducta suele cambiar durante esta fase, haciendo que perros amigables actúen de forma recelosa, asustadiza o irritable. Los perros agresivos pueden transformarse en dóciles y amigables. Esta fase suele durar dos a tres días en el perro.

 Fase furiosa. No siempre se presenta, pero cuando lo hace es la fase característica de lo que se conoce como “rabia furiosa”. Se caracteriza por la irritabilidad del animal y por la hipersensibilidad a estímulos visuales y auditivos. En esta fase, el perro no descansa con frecuencia y parece estar activo mucho tiempo. Los perros muerden todo lo que se les pone en el camino y, con el progreso de la enfermedad, se muestran desorientados y llegan a tener convulsiones. Eventualmente mueren. Esta fase normalmente dura entre uno y siete días en perros.

 Fase paralítica. Esta fase es característica de lo que se conoce como “rabia muda” o “rabia paralítica” y tampoco se presenta en todos los casos. Puede presentarse después de la fase prodrómica o de la fase furiosa. Sus síntomas incluyen la parálisis de los músculos de la cabeza y cuello. Así, el perro ya no puede tragar y saliva constantemente. La mandíbula inferior se paraliza dejando la boca abierta, pudiendo hacer pensar al dueño que su perro tiene algo atorado en la garganta. Eventualmente, la parálisis afecta al diafragma y el perro muere por insuficiencia respiratoria.

El diagnóstico de rabia se hace en base a un análisis del tejido nervioso del cerebro, por lo que es necesario matar al perro para diagnosticar si tiene rabia o no. También se han probado otras técnicas para diagnosticar la rabia en estados tempranos, sin necesidad de matar al animal. Entre estas técnicas se encuentra la reacción en cadena de la polimerasa (PCR por sus siglas en inglés), pero por el momento el diagnóstico preciso involucra la muerte del perro para analizar su cerebro.

Tratamiento:

No existe ningún tratamiento para la rabia una vez que se han presentado los síntomas. En estos casos, el individuo afectado está condenado a la muerte.

Sin embargo, sí existen vacunas efectivas para prevenir la enfermedad. Todos los perros deben ser vacunados contra la rabia cuando aún son cachorros. La vacunación se debe repetir periódicamente y el tiempo entre vacunas depende de la vacuna empleada y de la incidencia de la enfermedad en la zona. Existen vacunas que se aplican cada año, otras que se aplican cada dos años y otras que se aplican cada tres años. En todo caso, el programa de vacunación debe ser establecido por el veterinario.

También existen vacunas preventivas para seres humanos que tienen mayor riesgo de contraer la rabia, como veterinarios, biólogos, entrenadores de perros y otros. Estas vacunas preventivas reducen el riesgo de infección cuando una persona es mordida. Finalmente, toda persona que es mordida por un perro u otro animal, debe lavar bien la herida con abundante agua y jabón, y dirigirse inmediatamente a un centro de salud. En caso de considerarse necesario, la persona que fue mordida recibirá una serie de vacunas antes que se presenten los síntomas. Si los síntomas ya se han presentado, entonces no hay nada que hacer.



Otitis.

La otitis canina se presenta en tres formas básicas: externa, media e interna.

En verano, es común encontrar perros con otitis externa, debido a que durante esta época las mascotas son bañadas con mayor frecuencia y, a su vez, tienden a jugar más con agua, ya sea en charcos, ríos o bien en el mar. Las razas con pelo largo y orejas caídas son afectadas frecuentemente, como cocker, poodle, daschund, etc., pero las razas con orejas erectas de ningún modo pueden considerarse inmunes. La otitis externa canina, puede ser originada por golpes o traumatismos leves, que generalmente resultan de una mala limpieza, la presencia de cuerpos extraños como espigas, y la acumulación de material como pelos, cera, etc. Los signos clínicos que nos pueden hacer sospechar que el perro está cursando un cuadro de otitis externa es que mantiene la oreja afectada caída, la sacude y se rasca constantemente.

La oreja se puede encontrar inflamada y con signos de dolor. El pelo que la rodea estará húmedo y pegajoso, debido a la descarga de materia y el olor se verá alterado. Los agentes más comunes asociados a la otitis son hongos y parásitos. Frente a cualquiera de estos signos, se debe consultar en forma inmediata al veterinario, ya que las otitis externas mal tratadas producen un engrosamiento de la piel que muchas veces tapa el canal auricular, produciendo dificultades en la audición.

Las otitis media e interna producen inflamación de la cavidad timpánica, que puede ser producto de una otitis externa mal tratada o debido a golpes reiterados del oído. Estos tipos de otitis manifiestan una sintomatología clínica muy similar a las externas, con un sacudido constante de la cabeza e inclinación de ella hacia el lado afectado llegando hasta la rotación. Esto produce un deambular en círculos, perdiendo el equilibrio y facilitando las caídas, que con frecuencia hará muy difícil que el animal pueda pararse, ya que el equilibrio está fuertemente dañado, lo que se podrá evidenciar con una gran incoordinación de nuestra mascota.

Tratamiento:

Las distintas otitis deben ser realizadas por un médico veterinario, ya que un mal análisis trae consigo un procedimiento inadecuado, lo que puede provocar que la enfermedad avance cada vez más, trayendo, muchas veces, problemas irreversibles, como sordera parcial o total. La única otitis que uno podría solucionar en forma rápida y certera es cuando en el oído se han alojado cuerpos extraños como las espigas de pasto, que se ubican en el pabellón auricular externo y que con el movimiento del animal se incrustan cada vez más. Aquí, el tratamiento de este tipo de otitis es la extracción de la espiga.



Tiña.

(Zonas sin pelo, forma circular, piel lesionada, piel abultada).

Lesiones cutáneas benignas, producidas por unos hongos llamados ”dermatofitos”. Ataca a la piel, el pelo y los folículos pilosos. Y aparece en la cabeza para extenderse por todo el cuerpo. Enfermedad que se trasmite por contacto con la tierra o con otros animales, pudiendo contagiarse las personas. Aunque la trasmisión de hombre a hombre es rara. En el hombre la dermatofitosis o tiña, es una infección superficial de capa cornea de la piel o de los pelos y uñas. Las especies del genero “microsporum” causan gran parte de los casos de la cabeza del cuerpo, pero raramente son responsables de infecciones de uñas o pliegues.

Tratamiento:

La prevención de la dermatofitosis humana debería basarse en el control de la infección en los animales, evitando en lo posible el contacto con animales que presenten lesiones y teniendo una estricta higiene al maneja animales enfermos que deben ser aislados y tratados. Los restos de pelos o escamas de la piel deben ser quemados, así como toda clase de utensilios deben ser desinfectados.


Los animales sospechosos deben ser examinados con lámpara de Wood. El veterinario tratante podrá tomar muestras de las partes afectadas para obsérvalas con el microscopio. Por lo general según cada caso en particular se trata con pomadas o champú terapéutico, fungicidas, lociones, etc.…

domingo, 5 de febrero de 2017

¿QUÉ ES LA ENFERMEDAD CAUSADA POR EL VIRUS NIPAH?


Es una enfermedad infecciosa emergente que apareció por primera vez en los cerdos domésticos de Malasia y Singapur en 1998 y 1999.
Existen pruebas de la infección en varias especies de animales domésticos, incluidos los perros, gatos, cabras y caballos, y también a los ovinos. Sin embargo, desde el brote inicial, ha afectado principalmente a los seres humanos en diferentes partes del mundo.

La enfermedad causa signos respiratorios y ocasionalmente signos nerviosos en los cerdos, con un potencial zoonótico devastador.
El organismo causal de la encefalitis por virus Nipah es un virus ARN de la familia Paramyxoviridae, género Henipavirus, estrechamente relacionado con el virus Hendra.

El virus Hendra, antes conocido como morbillivirus equino o síndrome respiratorio equino agudo, causa una infección vírica aguda del sistema respiratorio de los caballos y de los humanos, que ha sido registrada en Australia.

La infección por el virus Nipah, también conocida como encefalitis por el virus Nipah, fue aislada y descrita por primera vez en 1999. El nombre Nipah deriva de la aldea en Malasia donde se aisló el virus por primera vez en un paciente, que sucumbió a la enfermedad.
La enfermedad causada por el virus Nipah está inscrita en la lista del Código Sanitario para los Animales Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y es de declaración obligatoria a la OIE (Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE). La infección por virus Hendra no figura aún en la lista de enfermedades de declaración obligatoria.



¿Dónde existe la enfermedad?

Ha habido brotes de infección por el virus de Nipah en cerdos de Malasia, Singapur, India y Bangladesh. Se han detectado también pruebas de la enfermedad clínica en los murciélagos frugívoros en Camboya, Tailandia y Madagascar.



¿Cómo se transmite y propaga?

Los murciélagos frugívoros, también conocidos como “zorros voladores”, del género Pteropus, son el reservorio natural de los virus Nipah y Hendra. El virus está presente en la orina del murciélago y posiblemente en las heces, saliva y fluidos del parto. Quizás después de programas de deforestación, las granjas porcinas malasias donde surgió la enfermedad por primera vez contaban con árboles frutales que atraían a los murciélagos del bosque tropical exponiendo a los cerdos domésticos a la orina y materia fecal del murciélago. Se piensa que la infección en los cerdos fue iniciada por estas excreciones y secreciones, y después se difundió rápidamente entre los cerdos de cría intensiva. Más aún, la transmisión entre granjas puede deberse a fómites (prendas, equipos, botas, vehículos, etc. (contaminados)).


¿Qué riesgos implica para la salud pública?

La enfermedad causada por el virus Nipah es zoonótica. La transmisión a los humanos en Malasia y Singapur siempre ha sido por contacto directo con las excreciones o secreciones de cerdos infectados. Los informes de los brotes en Bangladesh sugieren que la transmisión se realizó a partir de los murciélagos, sin hospedador intermedio, por ingestión de la savia cruda de la palmera contaminada con excremento de murciélago, o al trepar a árboles recubiertos con excremento de murciélago.

En Bangladesh y en India se ha señalado la posible transmisión de la enfermedad entre humanos, por lo que es preciso tomar precauciones para el personal del hospital encargado de la atención a los pacientes infectados. También se han de tomar precauciones para el envío y la manipulación de muestras de laboratorio, así como en los mataderos.
En general, la infección humana se presenta como un síndrome encefalítico caracterizado por fiebre, dolor de cabeza, somnolencia, desorientación, confusión mental, coma y posiblemente la muerte. Durante el foco de Malasia, el 50% de personas con infección clínica aparente falleció.

No existe un tratamiento específico para el virus Nipah, por lo general se trata con cuidados de apoyo al paciente.



¿Cuáles son los signos clínicos del virus Nipah?

El virus Nipah en los cerdos afecta a los sistemas respiratorio y nervioso. La infección se conoce como síndrome respiratorio y neurológico porcino, o síndrome respiratorio y encefalítico porcino. Es una enfermedad altamente contagiosa en los cerdos; no obstante, los signos clínicos varían dependiendo de la edad y de la respuesta del individuo al virus. La mortalidad (muerte debida a la enfermedad) suele ser baja, excepto en los cerditos; pero la morbilidad (tasa de prevalencia de la enfermedad) es alta en todos los grupos de de edades.

La mayoría de los cerdos desarrolla una enfermedad respiratoria febril con tos aguda y dificultad para respirar. Aunque predominan los signos respiratorios, se ha descrito un cuadro de encefalitis, en particular en las cerdas y verracos, con signos nerviosos que incluyen contracción, tembladera, fasciculación, espasmos, debilidad muscular, convulsiones y muerte. Sin embargo, algunos animales no presentan síntomas.

La infección natural de los perros con el virus Nipah causa un síndrome similar al moquillo canino con una alta tasa de mortalidad (muertes).



¿Cómo se diagnostica la enfermedad?

La enfermedad es difícil de diagnosticar basándose únicamente en los signos clínicos; sin embargo, se puede obtener confirmación mediante las pruebas de laboratorio prescritas (Manual de las Pruebas de Diagnóstico y de las Vacunas para los Animales Terrestres de la OIE).



¿Cómo prevenir o controlar la enfermedad?

Las medidas de prevención y control se centran en la erradicación inmediata por eliminación masiva de los cerdos infectados y en contacto, y en la vigilancia de anticuerpos en las explotaciones de alto riesgo para prevenir focos futuros.

Tras la eliminación, los sitios donde se entierran los cadáveres se desinfectan con cal clorada.

También se recomienda usar hipoclorito sódico (lejía) para desinfectar los espacios y equipos contaminados. Otras medidas de control importantes incluyen la prohibición del transporte de cerdos en los países afectados, la prohibición provisional de producción porcina en las regiones afectadas, así como la mejora de las prácticas de bioseguridad. Una recomendación importante es la información y el uso de equipo de protección personal para las personas expuestas al contacto con cerdos potencialmente infectados. Además, se recomienda mejorar la higiene en las operaciones de producción porcina.

Una de las medidas de bioseguridad más importantes en las zonas afectadas consiste en reducir la probabilidad de que el murciélago hospedador entre en contacto con las instalaciones de producción porcina.


La investigación para el desarrollo de vacunas se prosigue en Australia y en Francia.

¿QUÉ ES LA TRIQUINELOSIS?


Es una zoonosis (enfermedad de los animales que puede infectar al ser humano) grave causada por nemátodos parasitarios (ascárides) de la familia Trichinella. Hay ocho especies de este género, algunos resistentes a la congelación, con distintas especificadas geográficas y huéspedes. Presente en todo el mundo, la Trichinella spp,  puede infectar a la mayor parte de mamíferos, y algunas especies a reptiles y aves. Aunque el ser humano es sensible a la infección por todas las especies del parásito, la más importante es
la Trichinella spiralis que afecta también a porcinos, equinos, ratas y a varios carnívoros, entre otros animales.

La triquinelosis figura en la lista de enfermedades del Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE, por tanto, los Miembros de la OIE tienen la obligación de declararla a la OIE. Los métodos de diagnóstico y otras informaciones relacionadas se describen en el Manual de las Pruebas de Diagnóstico y de las Vacunas para los Animales Terrestres de la OIE.



¿Dónde existe la enfermedad?

La Trichinella está presente en todos los continentes, excepto en la Antártida. La mayor parte de las ocho especies tienen una amplia distribución geográfica e infectan a múltiples huéspedes, sólo unas cuantas están localizadas en áreas determinadas y afectan a animales específicos.
El hombre es sensible a todas las especies.

La enfermedad es menos frecuente en los países donde no se consume cerdo.



¿Cómo se transmite y propaga la enfermedad?

La triquinelosis se propaga por el consumo de carne infectada o de productos a base de carne infectada. Se transmite entre animales por predación e ingestión de desperdicios; en el caso de los porcinos, por alimentación con sobras de carne o productos de carne sin cocer o por comer ratas; y en el hombre, por consumo de carne o de productos a base de carne insuficientemente cocidos procedentes de un animal infectado.

Las larvas se alojan en los músculos del animal infectado. Si una persona o un animal ingiere carne infectada, las larvas liberadas del músculo se desarrollan rápidamente hasta alcanzar la fase adulta en el intestino del nuevo huésped.
Los nemátodos adultos se reproducen y producen larvas vivas que penetran la pared del intestino y viajan a través del cuerpo por el sistema linfático y sanguíneo hasta introducirse finalmente en las células musculares. Las células, transformadas en “células nodrizas”, forman quistes que pueden ser viables durante años.

Los animales hospedadores pueden desarrollar  inmunidad, y los nemátodos adultos serán expulsados del intestino delgado. Sin embargo, los quistes pueden subsistir en las células musculares.

La Trichinella es muy prolífica y un animal infectado puede tener varios centenares de larvas por gramo de músculo. El ciclo de vida en los animales puede continuar, ya que las larvas son capaces de sobrevivir en los cadáveres en descomposición durante largo tiempo, ayudando a la transmisión por consumo de desperdicios.

En cambio, el hombre representa un callejón para el parásito.



¿Cuáles son los signos clínicos de la enfermedad?

Aunque los animales pueden contraer una enfermedad seria por infección de una especie de Trichinella, tal como se ha demostrado experimentalmente, la triquinelosis rara vez se diagnostica en los animales. Sin embargo, en el hombre es una enfermedad grave.



¿Cómo se diagnostica la enfermedad?

La detección de Trichinella se efectúa con métodos directos e indirectos tal como se describe en el Manual de las Pruebas de Diagnóstico y de las Vacunas para los Animales Terrestres de la OIE.

Como parte del proceso de inspección de carnes, la detección directa de Trichinella, se efectúa comprimiendo la muestra de tejido muscular entre dos portaobjetos y la búsqueda a la ayuda de un microscopio. Otro método más sensible, de uso generalizado actualmente, es la digestión de los músculos con enzimas y el examen con microscopio del sedimento concentrado. Los nemátodos son fáciles de identificar y dado que se liberan en el proceso de digestión artificial, se pueden ver en movimiento con el microscopio.

Las pruebas indirectas están basadas en la respuesta inmune de un animal infectado y la detección de anticuerpos para las larvas. Estos métodos serológicos son más sensibles, pero pueden no permitir la detección precoz; algunas especies como los caballos no conservan anticuerpos más allá de seis meses. No obstante, estas pruebas serológicas pueden usarse para cribar un gran número de animales o a efectos de vigilancia., junto con los signos clínicos, se utilizan para el diagnóstico en los casos de enfermedad humana.
Los métodos de prueba molecular se utilizan para distinguir las diversas especies de Trichinella, que pueden presentar características únicas tales como la resistencia a la congelación, una preferencia por un determinado huésped o zona geográfica. Estas informaciones importantes para la gestión de brotes.



¿Cómo se previene y controla la enfermedad?

En varios países donde la enfermedad se había difundido entre los cerdos domésticos, se ha conseguido controlarla mediante prohibición de la alimentación de los cerdos con aguas grasas crudas y aplicación de métodos de inspección de carnes para la detección de Trichinella. Se sabe que las ratas desempeñan un papel en la transmisión de Trichinella, así que el control de los roedores también es un requisito para erradicar la enfermedad.

Para prevenir sistemáticamente la introducción de la triquinelosis en la cadena alimentaria en caso de haberse demostrado riesgos, la carne porcina debe ser tratada a una temperatura específica por ejemplo a 60°C durante 1 minuto. No se recomienda la congelación como medida de control ya que algunas especies resisten al frío.

La información pública destinada a garantizar la correcta cocción de los productos cárnicos para el consumo también ha ayudado a controlar la propagación de la enfermedad.

En el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE se indican las normas para la certificación de un país o una zona libre de triquinelosis.



¿Qué riesgos entraña para la salud pública?

La triquinelosis es una enfermedad grave en el hombre. Según las estimaciones, hay alrededor de diez mil infecciones humanas por año en el mundo.

Los síntomas dependen del estadio de la infección.
Al inicio, cuando las larvas o adultos están en los intestinos, hay malestar estomacal con náuseas, diarrea, vómitos, fatiga, fiebre y molestia abdominal.
A medida que las larvas migran a los músculos, causan dolor agudo, cefalea, fi ebre, escalofríos, tos, lagrimeo, dolor en las articulaciones y en los músculos, piel irritada y diarrea o estreñimiento.

La gravedad de la enfermedad está relacionada con la cantidad de larvas ingeridas, una alta tasa puede resultar fatal.
En los países desarrollados donde se ha controlado la triquinelosis en los cerdos domésticos, la infección humana se debe más probablemente al consumo de carne de animales de caza o de caballo.

No obstante, la mayor parte de casos en el mundo siguen siendo causados por el consumo de carne porcina insuficientemente cocida.

¿QUÉ ES LA TUBERCULOSIS BOVINA?


La tuberculosis bovina (TB) es una enfermedad crónica de los animales provocada por una bacteria llamada Mycobacterium bovis (M. bovis), que guarda estrecha relación con las bacterias causantes de las tuberculosis humana y aviar. Puede afectar a prácticamente todos los mamíferos, en los que provoca un deterioro del estado general de salud, muy a menudo tos y, a la larga, la muerte.

El nombre de “tuberculosis” proviene de los nódulos, llamados “tubérculos”, que se forman en los ganglios linfáticos del animal afectado.
Hasta los años veinte, cuando empezaron a aplicarse medidas de control en los países desarrollados, era una de las principales enfermedades de los animales domésticos en todo el mundo. Hoy en día la tuberculosis bovina sigue siendo una importante enfermedad del ganado vacuno y la fauna salvaje. También es una importante zoonosis (enfermedad animal que puede transmitirse al ser humano).

La TB es una de las enfermedades que figuran en el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) como afecciones de notificación obligatoria a la OIE (conforme al Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE).



¿Dónde existe la enfermedad?

La TB está presente en el mundo entero.
La prevalencia más elevada se registra en buena parte del territorio de África y ciertas partes de Asia y las Américas.

En muchos países desarrollados se ha reducido o eliminado la TB del ganado vacuno. Sin embargo, en la fauna salvaje del Canadá, el Reino Unido, los Estados Unidos y Nueva Zelanda subsisten importantes bolsas de infección.
Aunque se considera que el verdadero hospedador de M. bovis es el ganado vacuno, también se ha descrito la enfermedad en muchos otros animales domésticos y no domésticos.

La bacteria ha sido aislada en búfalos, bisontes, ovejas, cabras, caballos, camellos, cerdos, jabalíes, ciervos, antílopes, perros, gatos, zorros, visones, tejones, hurones, ratas, primates, llamas, cudús, elanes, tapires, alces, elefantes, sitatungas, órices, addaxes, rinocerontes, zarigüeyas, ardillas de tierra, nutrias, focas, liebres, topos, mapaches, coyotes y varios depredadores felinos como el león, el tigre, el leopardo o el lince.



¿Cómo se transmite y propaga la enfermedad?

La enfermedad es contagiosa y se propaga por contacto con animales domésticos o salvajes infectados.
La vía de infección habitual es la inhalación de las gotículas infectadas que un animal enfermo ha expulsado al toser. Las terneras y el ser humano también pueden contagiarse al ingerir leche cruda procedente de vacas enfermas. Dado que la enfermedad es de evolución lenta y pueden pasar meses o incluso años hasta que el animal infectado muere, un solo ejemplar puede transmitir la enfermedad a muchos otros componentes del rebaño antes de manifestar los primeros signos clínicos. De ahí que las principales vías de diseminación sean el desplazamiento de animales domésticos infectados asintomáticos y el contacto con animales salvajes infectados.



¿Qué riesgos implica para la salud pública?

Aunque Mycobacterium bovis no es el principal causante de la tuberculosis en el hombre (es M. tuberculosis), las personas pueden contraer la tuberculosis bovina al beber leche cruda de vacas enfermas o al inhalar gotículas infectivas. Se calcula que en ciertos países hasta un 10% de los casos de tuberculosis humana son debidos a la tuberculosis bovina.



¿Cuáles son sus signos clínicos?

La TB suele presentar una evolución dilatada en el tiempo, y los síntomas pueden tardar meses o años en aparecer. Los signos clínicos habituales son los siguientes:
– debilidad;
– pérdida de apetito;
– pérdida de peso;
– fiebre fluctuante;
– tos seca intermitente;
– diarrea;

– ganglios linfáticos grandes y prominentes.
A veces, sin embargo, la bacteria permanece en estado latente en el organismo hospedador sin desencadenar la enfermedad.



¿Cómo se diagnostica la enfermedad?
El método clásico es la prueba de la tuberculina, que consiste en medir la reacción inmunitaria tras la inyección intradérmica de una pequeña cantidad de antígeno. El diagnóstico definitivo requiere el cultivo de bacterias en laboratorio, proceso que exige por lo menos ocho semanas. En el Manual de Normas para las pruebas de diagnóstico y las vacunas para animales terrestres de la OIE hay instrucciones detalladas sobre la elaboración de tuberculina y el cultivo de M. bovis.



¿Cómo prevenir o controlar esta enfermedad?

El método habitual para controlar la TB consiste en una prueba individual de detección seguida del sacrificio de los animales infectados.
También han resultado muy útiles para contener o eliminar la enfermedad los programas de erradicación consistentes en: examen post mortem de la carne, medidas intensivas de vigilancia (comprendida la inspección de explotaciones), realización sistemática de pruebas individuales en los bovinos y eliminación de los animales infectados o que hayan estado en contacto con la infección, así como el control de los desplazamientos de los animales.

En los exámenes post mortem se buscan tubérculos en los pulmones y ganglios linfáticos (Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE).
La detección de los animales infectados impide que su carne penetre en la cadena alimentaria y pone a los servicios veterinarios tras la pista de su rebaño de origen, que es sometido a pruebas y, en caso necesario, eliminado.
La pasteurización de la leche de animales infectados hasta una temperatura suficiente para matar a las bacterias ha impedido que la enfermedad se propague en poblaciones humanas.

Rara vez se intenta administrar un tratamiento a los animales infectados, porque resulta muy caro y prolongado, y porque el gran objetivo último se cifra en erradicar la enfermedad.


En medicina humana se practica la vacunación, que sin embargo en los animales no se aplica a gran escala como medida preventiva: las vacunas animales existentes presentan una eficacia variable e interfieren con la realización de pruebas destinadas a erradicar la enfermedad. Actualmente se están ensayando una serie de nuevas vacunas experimentales.